lunes, 19 de junio de 2017

Julio Verne y sus increíbles vaticinios que parecían ciencia ficción y hoy son toda una realidad.

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El escritor francés Julio Verne (1828-1905), gracias a sus visionarias y documentadas novelas de aventuras como “Viaje al centro de la tierra”, “20 mil leguas de viaje submarino” o “La vuelta al mundo en 80 días”, es considerado uno de los padres de la ciencia ficción. El autor que fue condecorado por el gobierno de su país con la Legión de Honor por sus aportes a la ciencia y la educación, y que en la actualidad es uno de los escritores más traducidos en el mundo, deseaba hacer accesibles a sus lectores los revolucionarios conocimientos científicos y sus admirables aplicaciones técnicas, soñando que con ello se aceleraría el progreso y la liberación de la Humanidad. 

Por ello, su prodigiosa imaginación y su gran mente analítica lo llevaron a incluir en sus libros y artículos una serie de increíbles vaticinios que aún siguen cumpliéndose en la actualidad, asombrosos hallazgos científicos e inventos y sucesos que asombrarían al mundo mucho tiempo después de su muerte. Las siguientes son algunas de las anticipaciones que jalonan la imperecedera obra de Julio Verne:

1) Futuros descubrimientos y eventos históricos:

En su obra “Cinco semanas en globo” Julio Verne describe el descubrimiento de las fuentes del río Nilo, un hecho que más tarde sería realizado por los exploradores británicos Richard F. Burton y John H. Speke.

En “20 mil leguas de viaje submarino y “las aventuras del capitán Hatteras”, en tanto, habla de la conquista de los polos, hecho que se conseguiría en 1911 (Polo Sur) y 1948 (Polo Norte), mientras que “Los quinientos millones de la Begún” anuncia los gobiernos totalitarios que se instalarían en algunos países de Europa y Asia durante el siglo XX.

2) El viaje espacial y la llegada del hombre a la luna:

En 1865 Julio Verne publicó la novela “De la Tierra a la Luna”, que anticipó detalles de lo que 113 años después sería la primera misión espacial tripulada a nuestro satélite natural (Misión Apolo XI). En la obra de Verne, tres astronautas –tal como en la realidad- viajaban en un proyectil llamado “Columbiad” (el módulo de la “Apolo” se llamaba “Columbia”) que despegaba desde Tampa, Florida, apenas a un centenar de kilómetros del Centro Espacial John F. Kennedy, en Cabo Cañaveral, en el mismo estado norteamericano.

Las increíbles coincidencias entre ficción y realidad continúan. La forma y dimensiones de la nave ficticia y la real son casi idénticas, igual que la velocidad y el tiempo que las dos naves tardan en alcanzar la Luna, donde aterrizan en ambos casos en la región conocida como Mar de la Tranquilidad. El exitoso regreso de las dos tripulaciones, en tanto, se produce con un amerizaje en la misma zona del Océano Pacífico.

En “De la Tierra a la Luna” el autor francés no sólo habla de viajes espaciales sino que también de naves impulsadas por la luz. Curiosamente, la NASA lanzó hace poco el NanoSail-D, un pequeño satélite con una vela solar, usada de manera alternativa o complementaria a un motor de combustión, mientras que Japón ha lanzado híbridos solares que bajo sistemas de propulsión usan motores propulsados por hidrógeno aplicables a naves y transportes.

En el mismo libro, Verne describió la cápsula que va sobre los cohetes espaciales, y que permiten a los astronautas viajar al espacio. Verne se refirió además a los “proyectiles” que se podrían usar para llevar a los pasajeros a la Luna, como si fuera una gran arma que disparaba a los viajeros al espacio, rompiendo con la gravedad de la Tierra, en una escena no demasiado alejada de lo que hace un cohete.

3) El submarino eléctrico:

En su famosa obra “Veinte mil leguas de viaje submarino” (1869), Julio Verne describía al célebre “Nautilus”, un submarino verdaderamente autónomo que recorría los mares gracias a la electricidad. Según el Capitán Nemo, el capitán del “Nautilus”, la electricidad es “un agente poderoso, obediente, rápido, fácil, que se conforma con todo uso y reina a bordo de mi nave”.

El “Nautilus”.

Lo asombroso de esta nave de ficción es que no era tan diferente a los submarinos actuales, excepto por las habitaciones de lujo que contenía adentro. Aunque la novela de Verne fue publicada en 1870, el primer submarino completamente eléctrico apareció en 1884 (“El Peral”, construido por la Armada Española).

Además de vaticinar la existencia de modernos submarinos autónomos que explotaban los fondos abisales del mar, Verne describe también en esta obra unos trajes de buceo individuales que no existirían como tal, en ninguno de los dos casos, hasta finales de la Segunda Guerra Mundial. Verne, finalmente, en este libro se imagina al océano como una gran despensa natural donde el hombre podía no solo proveerse de pescado sino de todo tipo de vegetales, incluyendo algas, para su consumo.

4) Armas eléctricas y armas de destrucción masiva:

En el mismo libro “20 mil leguas de viaje submarino” Julio Verne describe que en la nave del capitán Nemo se usaban armas que usaban electroshock, cuyos primeros dispositivos comenzaron a ser desarrollados recién en 1969. En esta obra se describe a las balas de esta arma como “contenedores eléctricos” o “botellas de Leyden” (dispositivo eléctrico realizado con una botella de vidrio que permite almacenar cargas eléctricas), en las que “la electricidad es forzada a una muy alta tensión. Con el más pequeño toque se descargan, y el animal, sin importar lo fuerte que sea, cae muerto”.

En su obra “Ante la bandera”, novela publicada por el escritor francés Verne en 1896, se narran por su parte las peripecias de un científico que crea una poderosísima arma: el fulgurador Roch, que para algunos es una clara alusión al arma más destructiva del siglo XX: la temida bomba atómica.

5) Los noticiarios y las videoconferencias:

En un artículo de periódico publicado en 1889, Julio Verne describió el futuro de los diarios “en el año 2889″. Según el autor galo, “en lugar de estar impreso, el “Earth Chronicle” es hablado cada mañana a los suscriptores, que conocen las noticias del día a través de conversaciones con reporteros, estadistas y científicos”. La primera transmisión de noticias por radio, por cierto, no ocurrió hasta 1920, y la primera en televisión en 1948.

En la misma columna, Verne también describió el llamado “fonotelefoto”, un sistema descrito que permitía “la transmisión de imágenes por espejos sensibles conectados con cables”. El fonotelefoto es una de las primeras referencias a la tecnología que hoy conocemos como videollamadas o videoconferencias.

6) Publicidad en el aire:

En la columna de periódico “En el año 2889″, Verne también describió lo que llamó “publicidad atmosférica”, lo que se podría entender hoy como los mensajes que se escriben en el cielo usando aviones. Uno de los padres de la ciencia ficción escribió que “todo el mundo ha notado esos enormes avisos reflejados en las nubes, tan grandes que se podrían ver desde la población de ciudades completas o incluso países”.

7) El helicóptero:

En la novela “Robur el Conquistador” (1886), Julio Verne describe una embarcación llamada “Albatros”, con muchos mástiles, sobre los cuales hay hélices, que giran gracias a una ingeniosa maquinaria interna. Muchos, por descontado, han visto en esta descripción al helicóptero moderno.

8)Los rascacielos, la silla eléctrica e Internet:

En 1863 Julio Verne escribió “París en el siglo XX”, considerada por sus biógrafos como su “novela perdida”, ya que se mantuvo oculta durante más de ciento treinta años y fue uno de los pocos textos que el escritor francés no llegó a ver publicados en vida, ya que su principal editor, Pierre Jules Hetzel, la rechazó por ser “demasiado pesimista” y no fue impresa hasta 1994.

Esta novela describía la vida de un joven que vivía en una sociedad masificada y dominada por banqueros, funcionarios y tecnócratas, donde la población vivía en grandes rascacielos de cristal y usaba trenes de alta velocidad, pero ignoraba las grandes obras literarias y la música clásica y, en los programas educativos, las humanidades (incluyendo el estudio del latín y el griego) eran suprimidas en beneficio de las disciplinas científicas.

Además de los rascacielos de vidrio y los trenes de alta velocidad, Verne habla de la existencia de automóviles movidos por motores de gasolina de combustión interna, calculadoras e incluso de la silla eléctrica (Según Verne, los criminales eran “ejecutados mediante cargas eléctricas”). Además, describe una red mundial de comunicaciones, una “red de telegrafía mundial”, que si lo extrapolamos a la actualidad podría parecerse a Internet.


De todas las obras escritas por el Julio Verne,“Viaje al centro de la Tierra” es quizás la única novela que espera confirmación a algunas de sus inspiradas fantasías. Por lo pronto, los seguidores del genial escritor francés no descartan que algún día se llegue a descubrir que dentro de nuestro planeta existe un mar con un mundo prehistórico en su interior, tal como se describe en este célebre libro. 

Fuente: www.mundooculto.es

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